Para clínicas y consultorios dentales
MAX es la recepción virtual de tu clínica. Contesta en tu mismo WhatsApp a cualquier hora, resuelve dudas con tus precios reales, consulta tu agenda y deja la cita registrada. Lo que no le toca resolver, te lo pasa a ti.
Lo que pasa hoy
Nadie compara tres clínicas y espera. Escribe a las tres, y agenda con la que contesta primero.
Escribe a tu clínica. Nadie contesta hasta el día siguiente a las 10. Para entonces ya fue a la de enfrente.
Cuánto cuesta la limpieza, si aceptan tarjeta, dónde están, si hay lugar el sábado. Todo mientras atiende al paciente que tiene enfrente.
Preguntó por brackets, le diste el precio, dijo que lo platicaba en casa. No quedó ni su nombre.
No es un chatbot más
Los chatbots de menú te hacen escoger «1 para precios, 2 para horarios» y se atoran en cuanto el paciente escribe como persona. MAX entiende lo que le escriben, sabe qué tratamientos das y cuánto cuestan, revisa tu agenda y registra la cita.
Y sabe cuándo no le toca: una urgencia, una queja, un descuento o cualquier cosa que necesite tu autorización pasa directo a una persona de tu equipo.
Y no hace falta que nos creas: el chat de esta página es MAX. Tiene cargada nuestra información en lugar de la de un consultorio, pero es el mismo. Ábrelo y pregúntale lo que te preguntaría un paciente.
Lo que no hace ningún otro
Unos implantes, una ortodoncia o unas carillas no se deciden por chat. Cuando un paciente pregunta por uno de esos tratamientos, MAX le contesta como siempre y a ti te llega un aviso en minutos, con su nombre, lo que preguntó y el enlace a la conversación.
Tú decides si le llamas antes de que le escriba a otra clínica.
Una limpieza te deja mil pesos. Unos implantes, sesenta mil. MAX atiende igual de bien a los dos, pero al segundo te lo pasa para que le llames tú.
Su trabajo diario
Precios, horarios, ubicación, formas de pago, meses sin intereses. Con tu información y en el tono de tu clínica.
Siempre como «desde» o como rango, y explica que el precio exacto se define en la valoración.
No ofrece una hora porque la clínica «abre a esa hora»: ofrece las horas que están libres, una por una, para que el paciente no tenga que adivinar.
Le repite al paciente tratamiento, día, hora, nombre y teléfono, y espera su sí. Toda cita que te llega la confirmó el paciente.
Primero cancela la cita anterior y solo si se canceló registra la nueva. Nadie termina con dos citas.
Cuando alguien dice «lo voy a pensar», le ofrece guardar sus datos y anota qué tratamiento le interesaba.
Tu mejor recepcionista no le lee el catálogo completo a quien pregunta «¿cuánto cuesta todo?»: le pregunta qué le interesa, porque ahí empieza la conversación que termina en cita. MAX hace lo mismo.
Cuando una conversación termina bien, invita al paciente a dejarte una reseña. Solo a quien quedó contento, una sola vez y sin insistir.
Cuando duele
Si un paciente escribe con dolor fuerte, sangrado, un golpe o la cara hinchada, MAX lo trata como urgencia: responde con calma, le busca la cita más próxima del día y avisa a tu equipo. No diagnostica y no receta. Eso le toca al dentista.
Sus límites
Un asistente que inventa un precio te cuesta más que uno que no contesta. Por eso MAX trabaja con reglas que no se negocian.
Nunca diagnostica ni receta. Puede escuchar al paciente y agendarle una valoración. Decir qué tiene es trabajo del dentista.
Nunca inventa un precio. Solo menciona los que tú le diste, siempre como referencia.
Nunca promete un descuento. Si el paciente quiere negociar, esa conversación te la pasa a ti.
Nunca ofrece un horario que no revisó. Si no puede consultar la agenda, lo dice y registra la solicitud.
Nunca da por hecha una cita que no quedó registrada. Ningún paciente llega a tu clínica creyendo que tenía una cita que nadie anotó.
Nunca promete resultados. Ni «te va a quedar perfecto» ni «no duele nada».
Antes de enviar cualquier respuesta con un precio, un horario o una política, MAX la compara contra la información real de tu clínica. Si afirma algo que no está respaldado, no se envía: el paciente recibe un «esa información la confirma la clínica» y a ti te llega un aviso para que contestes con el dato correcto.
Y cada regla de MAX nació de un error real. Cuando algo le salió mal en una prueba, se corrigió y se le agregó una revisión automática para que no vuelva a pasar. Hoy son más de mil novecientas.
Cuando te necesita
Te avisa de inmediato cuando llega algo que requiere a una persona:
Y si algo falla, también te enteras. Si MAX deja de poder responder por un problema técnico, te llega un aviso. No te enteras semanas después por un paciente enojado.
Dónde vive y cómo lo ves
Tu recepcionista sigue usando la app de WhatsApp Business como siempre, y MAX contesta desde el mismo número. En cuanto ella le responde a un paciente, MAX se hace a un lado y la deja atender.
Entiende fotos y notas de voz: si alguien manda la foto de una muela rota o un audio preguntando precios, MAX lo entiende y contesta. También atiende el chat de tu sitio web, para el paciente que te encuentra en Google.
Ves las conversaciones completas, los pacientes que dejaron sus datos, los casos que MAX te pasó, cuántos mensajes recibe tu clínica y cuánto cuesta atenderlos. Y desde ahí tu equipo puede responder cuando quiera entrar.
El proceso
Revisamos cómo atiende hoy tu clínica, por dónde te escriben y qué es lo que más te preguntan. Si MAX no te sirve, te lo decimos ahí.
Tratamientos, precios de referencia, horarios, ubicación, formas de pago y políticas de cancelación. Conectamos tu agenda.
Antes de que hable con un paciente, lo ponemos a prueba con las situaciones difíciles de tu clínica: urgencias, quejas, cambios de cita.
MAX empieza a atender. Revisamos sus conversaciones y lo ajustamos durante las primeras semanas.
Antes de solicitarlo
Preferimos decírtelo aquí y no después de cobrarte.
Preguntas
No. Le quita las preguntas repetidas y los mensajes fuera de horario, para que atienda a los pacientes que están en la clínica y a los casos que sí necesitan a una persona.
Lo dice. No contesta por intuición: le ofrece que tu equipo lo contacte y a ti te llega el aviso.
Solo trabaja con los precios que tú le das, y el Blindaje revisa cada respuesta con un precio antes de enviarla. Si algo no cuadra con tu información, no se envía.
Con tu agenda conectada, ofrece horarios que están libres de verdad y la cita queda registrada en tu agenda. Sin agenda conectada, registra la solicitud y tu equipo la confirma.
Sí, el mismo número. Tu recepcionista sigue usando la app de WhatsApp Business como siempre y MAX contesta desde ahí; cuando ella entra a responder, MAX se hace a un lado. La conexión la hacemos nosotros durante la instalación.
Tu instalación es tuya y separada: tu propia base de datos, sin nada compartido con otras clínicas. Firmamos un contrato de tratamiento de datos, las conversaciones tienen un plazo de conservación definido y se eliminan solas al cumplirse. Te entregamos también un modelo de aviso de privacidad para tus pacientes.
Se borra todo lo suyo: sus mensajes, sus datos de contacto y lo que MAX sabía de él. Y las conversaciones de pacientes que dejan de escribir se borran solas después de un año.
Un pago de instalación desde $8,000 y una mensualidad desde $2,500, sin IVA. El monto exacto depende del tamaño de tu clínica y de los canales que conectes. No cobramos por mensaje ni por conversación: es un solo número al mes. Te lo confirmamos en la llamada de diagnóstico, antes de que te comprometas a nada.
Solicitud
Son tres pasos y toma unos minutos. Con esto revisamos si MAX le sirve a tu clínica antes de llamarte. Si no le sirve, también te lo decimos.
Vamos a revisar lo que nos contaste. Si MAX le sirve a tu clínica, te escribimos por WhatsApp para agendar la llamada de diagnóstico. Si no le sirve, también te lo decimos.
Cuéntanos de tu clínica en unos minutos. Si MAX te sirve, te contactamos. Si no, también te lo decimos.
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